Cliente
La empresa para la que trabajas. Tiene sucursales: el mismo cliente puede tener tres proyectos en tres sedes distintas.
Guía 10 minutos · sin crear cuenta
Todo lo que vas a hacer, en el orden en que lo vas a hacer, con ejemplos que puedes tocar. Si nunca has usado un tablero de este tipo, empieza por aquí: en diez minutos sabes exactamente qué te vas a encontrar.
Lumys usa cinco nombres para cinco cosas. Todo lo demás cuelga de estos.
La empresa para la que trabajas. Tiene sucursales: el mismo cliente puede tener tres proyectos en tres sedes distintas.
Un encargo con principio y fin. Es la unidad que se cobra, la que tiene fechas, la que lleva presupuesto y la que se da por terminada.
Donde se trabaja el día a día. Un proyecto puede tener varios: «Desarrollo» y «Puesta en marcha» pueden ser dos.
Una etapa del trabajo: Por hacer, En curso, Terminado. Tú decides cuáles son y cómo se llaman.
Cada cosa que hay que hacer, saber o guardar. Se arrastra entre columnas, y ese arrastre es lo que actualiza el estado del proyecto. Hay siete tipos y más abajo los ves todos, uno por uno.
Menú lateral → Clientes → Nuevo cliente, con su razón social y su RUT. El RUT se comprueba mientras lo escribes, dígito verificador incluido, y se le ponen los puntos y el guion solos.
Después, en la fila del cliente, el botón Sucursales abre un panel para añadir sus direcciones. Conviene hacerlo ahora: al crear el proyecto solo aparecen las sucursales del cliente que elijas.
| Razón social | RUT | Sucursales |
|---|---|---|
| Inmobiliaria Cordillera SpA | 76.086.428-5 | Sucursales |
| Vantek Servicios SpA | 77.412.905-K | Sucursales |
Así se ve la lista de clientes
Menú → Proyectos → Nuevo proyecto. El formulario pide las cosas en este orden porque cada una depende de la anterior:
De la lista que acabas de crear.
Solo aparecen las de ese cliente. Si no sale ninguna, vuelve al paso 1.
Qué tipo de trabajo es. Los defines tú una vez, en Configuración.
El estado va de creado a en curso, atrasado, finalizado o descartado.
Pago pendiente, abonado o pagado. Déjalo vacío si este proyecto no se cobra: trabajo interno, garantía, producto propio. Marcarlos todos como pendientes llenaría de deuda falsa la única pantalla donde miras quién debe.
Ojo con esto: un proyecto recién creado solo lo ves tú. Para el resto de tu empresa todavía no existe. En el paso 6 verás cómo dar acceso — y por qué funciona así.
En la barra lateral, el + junto a la lista de tableros. Eliges a qué proyecto pertenece y le pones nombre. Nace con sus columnas puestas para que puedas usarlo de inmediato, y las cambias cuando quieras.
| Qué haces | Dónde | Para qué |
|---|---|---|
| Mover el lienzo | Arrastrando el fondo | Recorrer un tablero grande |
| Acercar y alejar | Rueda del ratón, o los botones + y − | Ver el conjunto o el detalle |
| Nueva columna | Botón al final de las columnas | Añadir una etapa |
| Reordenar columnas | Arrastrando por su cabecera | Dejar las etapas en el orden real |
| Límite de la columna | Lápiz de su cabecera | Avisar cuando hay demasiado en curso |
El límite de trabajo en curso avisa, no bloquea. Al pasarte, la columna se marca — pero te deja meter la tarjeta igual. Cuando de verdad hay que meter una más, impedirlo solo consigue que la gente deje de usar el tablero.
Con el botón Nueva tarjeta o pulsando N. Lo primero que eliges es el tipo, y esa elección decide qué campos te va a pedir. Pulsa cada uno para ver qué es y cuándo usarlo:
Es la tarjeta principal. Trabajo con responsable, estado, prioridad y fecha de compromiso. Es lo único que avanza por las columnas y lo único que cuenta para el avance del proyecto.
Úsala para: «Migrar los datos del sistema antiguo», «Contratar las licencias», «Revisar el contrato».
Dentro tiene: pasos, dependencias, etiquetas, adjuntos y comentarios.
El avance sale de los pasos. Si la tarea tiene pasos, tres de seis marcados son 50 % y el porcentaje se bloquea. Es a propósito: tener el número a mano además de la lista permitía una tarea al 100 % con la mitad de los pasos sin marcar, y nada decía cuál de los dos valía.
Un recordatorio corto pegado al tablero. Sin responsable ni estado, porque no todo lo que hay que recordar es trabajo asignable.
Úsala para: «Llamar al inspector el jueves», «Falta la llave del portón».
No la uses para trabajo que alguien tiene que hacer y que quieres seguir: eso es una tarea.
Decisiones y acuerdos, con puntos. Para dejar constancia del porqué — que es lo que nadie escribe y todos echan de menos seis meses después.
Úsala para: «Se cambió de proveedor por plazo, no por precio», «El cliente aceptó correr la entrega dos semanas».
Es la diferencia entre saber qué se hizo y saber por qué se hizo así.
Agrupa documentos: contratos, facturas, entregables. Se abre y dentro subes archivos.
Úsala para: «Contratos firmados», «Facturas de marzo», «Entregables del hito 1».
Si eliminas una carpeta, lo que hay dentro no se pierde: queda suelto en el tablero.
Un documento suelto en el tablero, sin carpeta. La forma rápida de crearlo es arrastrarlo desde tu computador encima del tablero.
Cada subida es una versión nueva. Subir el archivo corregido no borra el anterior: queda en la lista y se puede descargar. Si alguien sube el equivocado, el bueno sigue estando.
Una foto de avance o un render, con vista previa en el tablero. Es lo que hace que un tablero se lea de un vistazo sin abrir nada.
Úsala para: la foto semanal de la fachada, el render aprobado, la evidencia de una partida terminada.
El estado de varios elementos en una sola tarjeta. Para lo que se mira junto y no se mueve por separado.
Úsalo para: las cinco partidas de una especialidad, o el checklist de recepción que revisas cada semana.
Nada se guarda hasta que pulsas «Guardar cambios». Cambiar el estado o escribir en el título vive solo en tu pantalla hasta ese momento. La única excepción: añadir un paso con Enter sí guarda, porque quien encadena pasos uno tras otro da por hecho que quedaron anotados.
Son tres cosas distintas y conviene no mezclarlas: invitar a alguien a tu empresa, decidir qué puede hacer, y agruparlo en un equipo para dar acceso a varias personas de una vez.
Menú → Usuarios → Invitar por correo. Escribes su dirección, eliges qué podrá hacer y le llega un enlace. Si ya usa Lumys, entra con la contraseña que ya tiene y tu empresa se suma a las suyas: no le creas nada ni tienes que inventarle una clave.
Cuatro niveles, de menos a más. Se cambian cuando quieras y el cambio es inmediato.
Menú → Equipos → Nuevo equipo. Le pones nombre — «Equipo de desarrollo», «Oficina técnica» — y le sumas integrantes.
Y aquí está el truco: asignar un equipo a un tablero da acceso al proyecto a todos sus integrantes de una vez. Cuando entre alguien nuevo a la grupo, lo sumas al equipo y ya tiene acceso a todo lo que el equipo tiene.
| Nivel | Puede | Típicamente |
|---|---|---|
| Invitado | Solo mirar. No cambia nada. | El cliente, un inspector externo |
| Colaborador | Trabajar en el tablero: crear y mover tarjetas, subir archivos, comentar. | Quien ejecuta el trabajo del día |
| Jefe de proyecto | Además, la parte de negocio: clientes, proyectos, presupuestos, equipos. Y borrar del tablero. | Quien coordina el proyecto o el contrato |
| Administrador | Además, la empresa entera: invitar gente, configurar, cambiar permisos. | Dueño, gerencia |
Esto es lo que más sorprende al empezar, así que conviene entenderlo bien:
Un proyecto no se ve hasta que ponen a alguien en él.
Recién creado, solo lo ve quien lo creó. Para el resto de la empresa todavía no existe: no aparece en su lista y no lo encuentra ni buscándolo. Hay dos formas de abrirlo:
En la lista de proyectos, el botón Quién entra. Marcas a quien corresponda. Sirve para accesos puntuales.
Asignas el equipo al tablero y entran todos. Es lo práctico: cuando el grupo cambia, cambias el equipo y no proyecto por proyecto.
Un administrador siempre lo ve todo, así que nunca te quedas fuera de tu propia empresa por un descuido.
Arrastras la tarjeta de una columna a otra. Eso es todo: no hay que informar de nada después, porque el movimiento es el informe. Queda con tu nombre, la hora y de dónde venía, y se lee desde la propia tarjeta, en Historial.
También puedes arrastrarla dentro de la columna para ordenar por prioridad real, o sacarla al lienzo si todavía no encaja en ninguna etapa.
Para eliminarla, arrástrala a la papelera que aparece abajo mientras arrastras.
La tecla / abre el buscador del tablero. Filtras por texto — que busca en títulos, contenido y nombres de archivo — y por responsable, equipo, estado, prioridad y etiquetas.
Filtrar no borra nada: solo oculta lo que no calza. Un punto en el botón te avisa de que hay filtros puestos.
Y para ver todo el trabajo de todos los tableros a la vez, en el menú está Tareas.
Arriba a la derecha ves quién más está en el tablero, y sus cursores se mueven en tiempo real. Lo que cambian aparece sin recargar.
Si dice «Sin conexión en vivo», lo que hagas se guarda igual pero los demás no lo verán hasta recargar. La conexión se reintenta sola.
Para hablar de algo concreto, comenta dentro de la tarjeta y escribe @ para mencionar a alguien: le llega una notificación.
En Lumys nada se borra de verdad. Lo eliminado —una tarjeta, una columna, un tablero, un proyecto, un equipo— se marca como eliminado y deja de aparecer, pero sigue ahí.
Menú → Papelera, eliges el tipo, y lo devuelves con un botón.
| Tecla | Hace |
|---|---|
| N | Nueva tarjeta |
| / | Buscar y filtrar |
| Ctrl + A | Seleccionar todas las tarjetas |
| Supr | Eliminar las seleccionadas |
| Esc | Cerrar lo abierto o soltar la selección |
Mientras escribes en un campo las teclas son texto y no atajos — salvo Esc, que siempre sale.
Ahora hazlo con un proyecto de verdad. El plan gratis no caduca y no pide tarjeta.